Ecce Homo

Atribuido a Juan de Flandes
Países Bajos?, h. 1465 ? Palencia, 1519; documentado en Castilla entre 1496-1519
Fecha: h. 1500-1519
Medidas: 51,4 x 36 x 0,8 cm
Materiales: Óleo sobre tabla de roble
Este excelente y pulcro Ecce Homo ha sido atribuido al destacado pintor hispano-flamenco Juan de Flandes, pintor de la corte de la Reina Isabel la Católica, quien habría podido trabajado para el linaje burgalés de los Merino —antepasados de los actuales propietarios de la obra, de notable abolengo y caballeros armados de la monarquía castellana desde el siglo XIV—, hipóteticos comitentes y primigenios propietarios de la obra, la cual sería objeto de devoción privada. La tabla presenta afinidades con los afortunados modelos del artista flamenco Albrecht Bouts, aunque su hechura es más recia, muy propia del mundo hispano, a la cual se suman ciertos refinamientos italianos. Se trata de una obra impecablemente ejecutada, con carnaciones sutiles de gran calidad. Destaca la impactante masa craneal, el cuello ancho con adultas arrugas violáceas y sombras de gran maestría plástica en el triángulo de la horquilla external, amén de unas gotas de sudor y lágrimas que brillan y resbalan con gran delicadeza expresiva; las manos, a su vez, con un inverosímil meñique derecho, son increíblemente originales. Todo ello, incluso en lo cromático, es bastante afín a lo que se observa en el Ecce Homo de la Cartuja de Miraflores, obra de Juan de Flandes. En ambos casos es muy similar ese inconfundible modo hispano de representar unos ojos tristes tan cargados de introspección e interpelación emotiva, capaces, a su vez, de transmitir al espectador un sentimiento de dolor profundo e interiorizado, sin descomponer el gesto y sin concesiones a lo teatral. La propuesta atributiva que el CAEM se refiere a Juan de Flandes ha sido avalada por la Dra. Chivo Ishikawa, conservadora del Seattle Art Museum (USA) y por el Dr. MatthiasWeniger, conservador del Museo Nacional de Baviera, Múnich, ambos expertos en la obra de Juan de Flandes. También ha sido examinada por la Dra. María Pilar Silva Maroto, conservadora del Museo del Prado y experta en pintura hispanoflamenca castellana, quien la ha considerado una obra de gran calidad, próxima a Juan de Flandes.