Se trata de una representación de dos majas hermosamente vestidas, que parecen encontrarse en una conversación entre susurros, para que los dos personajes oscuros detrás de ellas no escuchen sus palabras.
La obra deviene de un modelo original pintado por Goya, actualmente conservado en Suiza, siendo probablemente una reproducción directa de su artífice Eugenio Lucas Velázquez, el pintor que mejor supo seguir la estela del maestro aragonés.