Esta escena de niños que se divierten jugando a la orilla del mar es captada espontáneamente por el pincel del valenciano Cecilio Pla, a manera de esbozo rápido. Una tarjeta postal sirve de formato sobre el cual el pintor aplica una base monocroma en la que la textura gruesa y desordenada dejada por las cerdas dinamiza la superficie. Con breves toques de color define luces y sombras de manera certera para sugerir los reflejos del mar y el brillo de las pieles mojadas en ese pasajero instante a la orilla de la playa.