El estudio de este retrato regio evidenció su creación como modelo para decenas de versiones de la efigie del monarca en pose de tres cuartos.
Al tratarse de un retrato oficial, existen muchas versiones de distinta calidad, pero la fotografía técnica permitió desvelar toda una serie de cambios inexistentes en otras piezas. Estas alteraciones son principalmente encajes de la figura, pero también la reposición de la mano que pende, en un primer momento ideada más alta, tal y como muestra la fotografía infrarroja. La imagen obtenida al realizar la fotografía infrarroja con luz transmitida —iluminando la obra desde su reverso— permitió identificar el reposicionamiento de la cabeza del monarca, mientras que la radiografía condujo a detectar la supresión de una botonera que cerraba en el hombro una banda que también fue reinterpretada.
El mapeo de todos estos cambios y su superposición digital permitió, al confrontarlo con el resto de las versiones, evidenciar que esta era la única que presentaba dichas reinterpretaciones. Los resultados de la comparación estilística y el análisis de los materiales que componen la obra demuestran que este lienzo es aquel que Goya pintó entre febrero y abril de 1789, documentado, pero hasta este estudio en paradero desconocido.