Lienzo tradicionalmente considerado por la mayor parte de la abundante historiografía, como obra de Francisco de Zurbarán. En 2010 fue catalogado por Odile Delenda como obra de taller, atribuyéndola al denominado Maestro de San Hermenegildo, aunque sin haber podido observar la obra directamente. Una década después, y tras un largo estudio, el resultado de las observaciones y análisis realizadas por el equipo del CAEM nos llevan a defender la autoría zurbaranesca, sin que ello suponga menoscabo alguno en la admiración que profesamos a esta gran investigadora. El debate atributivo es de hecho, inherente a la aproximación científica de la disciplina de la historia del arte.